PACTO DE VIDA – Capítulo 5 – Fin

Capítulo 5

La situación de Mariella comenzó a empeorar. Ada tenía que estar pidiendo permiso en la oficina para llevar a Mariella al médico. Mariella ya no iba al colegio, se le hinchaban mucho los pies, se sentía muy cansada, no podía respirar y tosía mucho. Siempre había sido muy buena alumna, ahora solo quería dormir. Cuando comía algo le daba náuseas y empezó a perder peso rápidamente.

Regresó a una de las tantas citas que había tenido con el Dr. Callier, pensando que la mantendría controlada con su tratamiento habitual:- a pesar de estar así por lo menos conversamos un ratito y compartimos las cosas que nos provoca hacer, ojalá todo pudiera seguir cómo está-pensó Ada.

El Dr. vio a Mariella muy deteriorada, sus manos, pies y labios habían perdido su color, se veían azulados, los fármacos ayudaban pero necesitaba más oxígeno.

-Ada, quisiera hablar contigo a solas. Srta. Carla, lleve a la Srta. Mariella a la sala de espera, por Favor-

-Doctor me está preocupando, ¿qué pasa?-

-Ada este momento sabíamos que llegaría, Mariella va a tener que estar conectada a una máquina de  oxígeno de ahora en adelante. Su corazón está muy mal, ya no está saturando bien-

– La podemos atender en la clínica, la  otra opción sería enviarle una técnica a su casa, para que esté con ella y pueda controlar sus signos vitales, la decisión está en sus manos-

-Prefiero tenerla en casa-le respondió Ada.

 -Ahora es momento de buscar un corazón que pueda ser donado y sea compatible con el de ella, la pondremos en lista de espera-

-¿Me está diciendo que si mi hija no recibe un trasplante vivirá conectada a ese oxigeno?-

-Si Ada está muy grave-

-¿Si no conseguimos donante morirá?-

-Estamos a tiempo, ya verá que cuando menos se imagine aparecerá esa persona compasiva que le done un nuevo corazón a Mariella-

– Ahora mismo doy la orden para que lleven todo a su domicilio para empezar con este proceso lo más rápido posible. Le iremos colocando el oxígeno acá para luego transportarla a su casa-

-Dr. Es muy Joven recién tiene 17 años, como va a poder vivir así, postrada en una cama conectada a un oxígeno, me rehúso a tenerla así- decía con un llanto desgarrador.

El médico la había visto tanto tiempo a Mariella, que las quería como si fueran su familia, abrazó a Ada, la miró y le dijo: -Ada a mí no me gustaría estar en su posición siento su  sufrimiento como mío. Tiene que ser fuerte sé que es una etapa muy difícil, haré lo que pueda para conseguir un órgano compatible para ella-

-Gracias Dr. Callier, siempre nos ha apoyado, confío en Ud.-le dijo Ada.

-Ada, una pregunta:¿ su hermano regreso a Estados Unidos?-le preguntó el médico.

– Regresó para pedir su traslado a Lima y poder  acompañarnos-

 -Ada, él tiene que venir cuanto antes, Ud. Trabaja, ¿Cómo va a hacer para lidiar con todo esto sola?-

-Si, justo hoy íbamos a hablar de ese tema con él, gracias por su preocupación-

Habían pasado 2 meses y Clara no había sabido nada de Manuel, se fue de un momento a otro con la promesa de regresar a vivir con  Ada y Mariella.

Pensó que él la llamaría, pero no fue así, lo había llamado en varias oportunidades y se dio cuenta que la estaba evadiendo, a veces le decía que estaba ocupado y otras no le contestaba.

Se había alejado esos meses de Ada, todo le hacía recordar a él. Se empezó a deteriorar psicológicamente, bajó  de peso, no tenía  deseos de hacer nada. Se la pasaba días encerrada en su cuarto y no salía.

Su empleada al verla así decidió llamar a Ada – Sra. Ada, soy Adelaida, la persona que trabaja con la Srta. Clara-

-Adelaida, estaba por llamar a Clara pero he estado con la cabeza loca, ¿Qué milagro me llamas y no La Srta.?-

-Es que van dos días que está encerrada en su dormitorio, no quiere comer y duerme todo el día-

-¿Sabes si le ha pasado algo?-

-La verdad la he oído hablar con alguien y luego no paraba de llorar, estoy muy preocupada-

– Gracias Adelaida por llamarme, mira Mariella está mal, dile a Clara como cosa tuya que la llame y que me llame-

Mientras Ada estaba en ajetreos, recibió  la llamada de Clara:

– Ada, me dijo Adelaida que me llamaste, disculpa que no te he llamado estos meses –

-No te preocupes Clara, la verdad me agarras en un momento muy complicado, Mariella está muy mal-

-Clara se sintió mal,  por su egoísmo había olvidado a su mejor amiga, sabiendo que pasaba por un momento muy difícil.

– ¿Qué ha pasado Ada?-

– Es que Mariella se ha puesto muy mal, la estoy internando y luego la llevo a casa para que la asista una enfermera, la van a conectar a una máquina de oxígeno y solo queda esperar que alguien le done su corazón-

– ¡No puede ser!, yo aquí lamentándome de mi suerte y tú en semejantes problemas, discúlpame Ada-

– ¿Ya estás en tu casa?- le preguntó Clara.

– Justo estoy terminando un papeleo y me la llevo a casa-

– Voy para allá entonces-

Ada no le guardaba resentimiento, sabía cómo era Clara, así era su forma de ser, pero tenía claro que la quería a Mariella y a ella.

Ada llegó a casa con Mariella en ambulancia, la sacaron de la  camilla para llevarla a su dormitorio. Su madre ya había adaptado todo para este momento, la esperaba una cama clínica, no era su cama,la que ella había escogido hacía años con su madre. Todo era muy prolijo, extrañaba el desorden y la comodidad de su habitación. Era lo que le había tocado vivir, lo único que le quedaba era tomarlo de la mejor manera.

-Mariella, sé que todo esto es un cambio muy brusco para ambas, tengamos fe que muy pronto todo volverá a la normalidad-le dijo su madre.

Mariella vio la preocupación y la tristeza de su madre y le dijo: – mami no sufras, has hecho todo lo que has podido por mí, solo quiero verte tranquila y así me sentiré yo también-

le dijo Mariella agarrándole la mano.

Clara había llegado,  ingresó a la habitación de  Mariella y se echó a llorar:-Mariella perdóname, no quise dejarlas solas estos meses, pero cuenta conmigo, siempre te he dicho que con esas ganas de vivir deberías estar en mi lugar y yo en el tuyo.-

-Tía, no digas esas cosas, yo te quiero mucho y sé que si no has estado a mi lado no ha sido adrede-

-Gracias amor- le respondió Clara agarrándole la mano y poniéndosela en su corazón.

Mariella la miró y cayó exhausta en un sueño profundo.

Clara aprovechó  para conversar con Ada y acompañarla.

-Ada, yo te quería contar la razón de mi indiferencia-le dijo Clara.

-No me des explicaciones, te entiendo, tú tienes tus cosas y yo las mías –

-Ada, tú sabes que las quiero mucho, pero estos meses que se fue Manuel, no he sabido nada de él, lo llamaba y me decía que estaba ocupado o no me contestaba el teléfono. Te he contado que siempre me pasa lo mismo, cada vez que encuentro a ese hombre ideal, de una forma u otra termina alejándose de mi- le contaba con tristeza.

-Pero Manuel y tú estaban planeando mudarse juntos, no entiendo ¿Qué paso?-

-Creo que me mintió, quizás no estaba tan interesado y  quiso aprovechar la oportunidad –

– ¿Manuel?, el nunca haría eso con ninguna mujer y menos contigo Clara-

-Entonces, ¿crees que te estoy engañando?-

-Clara mírame, no creo eso, tú eres mi mejor amiga, pero tampoco creo que Manuel hubiera tenido esa intención-

– Me hizo sentir así, no me dejó oportunidad de aclarar las cosas . Eso me generó expectativas que me hirieron y me hieren-

-Mi opinión, cuando venga habla con él y aclara las cosas.-le dijo Ada .

-Clara comenzó a llorar de manera desconsolada . Ada la abrazó y le dijo:-cálmate hermana todo va a estar bien, te quiero mucho-

Clara paró su llanto y miró fijamente a Ada:- Ada tú también eres para mí una hermana y Mariella como una hija, sé que tengo muchos defectos . Te quiero proponer algo:- A mi hace tiempo que no me interesa la vida, quisiera estar muerta para no seguir sumergida en esos sentimientos de soledad y vacío-

-¿De qué hablas Clara?-

-Quiero ser la donante del corazón para Mariella-

-Clara, estás diciendo cosas sin sentido y aunque no fuera así jamás lo permitiría-

-Qué sentido tiene la vida si ya no quiero estar acá.  Mariella es una chica feliz y tiene toda la vida por delante-

-Clara, ya sabes lo que pienso, lo dejamos ahí-le dijo Ada fastidiada.

Clara asintió, su mente planeaba otra cosa, sabía que para donar un corazón  éste tendría que ser compatible con la paciente. Fue al laboratorio para que le dieran una copia de los análisis de Mariella.

-Buenos días señorita, soy prima de la Sra. Yépez. Ella me ha enviado a solicitarle una copia de los análisis de su hija, porque al parecer tiene un familiar grave y quiere saber si su corazón es compatible con el de ella-le dijo Clara.

-Mire, normalmente no damos resultados físicos a familiares pero por tratarse de Ud., quien  siempre está al lado de ellas, se lo daré. Ojalá sea compatible el corazón de ese familiar con el de esta pobre chica- le dijo la enfermera.

Clara programó todo, se sacó el  análisis de sangre y cruzaba los dedos para que todo saliera bien.

Al día siguiente ingresó a la computadora para ver sus resultados, era para ella una lucha entre la vida y la muerte, su corazón latía como late una herida dolorosa, revisó los análisis de Mariella y luego los suyos y para suerte de Mariella, eran compatibles.

Clara de regreso a casa pensaba en todas las opciones que podría hacer para acabar con su vida, por ahí saltaba una sensación de remordimiento, de esperanza de que su vida podría cambiar, esa idea luego la ensombrecía recordando su infame pasado.

-Es que nunca seré feliz, si  acabo con mi vida me iré  pensando que mi misión aquí habría sido darle vida a este ángel-

Aterrizaba el avión de Manuel, había conseguido su traslado a Lima para estar al lado de su hermana y su sobrina.

Ada lo recibió con los brazos abiertos llorando con desconsuelo en su hombro: – Es que no sé qué va a pasar, cada vez está más débil y hasta ahora no hay donante-le dijo.

Manuel ingresó a la habitación de su ahijada, no la reconoció, estaba muy delgada, ojerosa y su piel lucia grisácea. Le era difícil disimular su dolor, la ansiedad lo empezó a atrapar, pensó: – -Si le muestro a Mariella como me siento la voy a hundir más-

-Hola Mariella, me da gusto verte mi amor-besándola.

-Hola tío, estoy feliz de verte, ¿te vas a quedar con nosotras?-

-Por supuesto, a partir de hoy viviremos juntos. Cuando te recuperes, me alquilaré un departamento, pero seguiré cerca de Uds.-

-¿ya no vas a vivir en Washington?- le dijo Mariella.

-No mi amor, ahora voy a trabajar en Lima- le dijo.

-¿Tío sabes que si no consigo donante me puedo morir?-le comentó Mariella.

– Pensemos en positivo que si  lo conseguirás y vivirás hasta verme muuuuy viejito-le dijo sonriendo.  Manuel siempre la hacía reír,  cuando él estaba,  ella sentía la seguridad de que no le pasaría nada.

Luego de dejar acostada a Mariella,  se sentó en el sofá de la sala y Ada se le acercó a conversar.

-Manuel, estoy preocupada por Clara, no me ha querido decir mucho, pero me dio a entender de que la habías ilusionado y luego te fuiste sin decirle nada-

-La verdad Ada, yo me ilusione mucho con ella, sentía que éramos el uno para el otro.

Comenzaron a suceder cosas que me dieron mucha inseguridad y me hicieron dudar de su cordura.

Cuando me fui a Washington nos despedimos como amigos, no le quise crear expectativas y mi intención nunca fue  hacerla sufrir. Valoro la amistad que tiene con las dos y la respeto por eso- 

-Me hubiera gustado que formara parte de la familia-le dijo Ada.

-Forma parte de la familia, es como una  hermana para ti-le respondió Manuel.

Ada lo miró entendiendo la situación.

Entre sus averiguaciones, Clara se enteró que tenía que hacer una carta notarial,  en caso ella  tuviera un accidente o una muerte desconocida su corazón sería donado a su sobrina MARIELLA YEPEZ PALACIOS, quien actualmente se encontraba en lista de espera de un donante.

Planificó su muerte con detenimiento: un par de vasos de whisky, unos cuantos ansiolíticos que tenía en su botiquín,manejar por la carretera a velocidad, acercarse a un camión y chocar bruscamente contra él.

Mientras aceleraba hacia el camión, sentía que era la primera vez que haría algo por alguien. Esta vez no se arrepentiría.

Debido al impacto Clara se golpeó la cabeza y quedó inconsciente.

Sonó el teléfono de Ada:-¿Cómo?, ¿en dónde está?-respondió asombrada.

Ada salió en su auto dejando a Manuel a cargo de Mariella. -Clara, no puedo creer esto, ¿Qué has hecho?- pensaba llorando.

Cuando llegó, estaba la persona que la había llamado dándole una carta dirigida a ella :

Mi adorada hermana:

En este momento puedes estar pensando lo peor de mí, quiero que sepas que quizás la forma no haya sido la correcta. Le dije a Mariella que yo daría mi corazón por ella y así va a ser.

Quiero que mi corazón sea trasplantado inmediatamente a ella, ya verifique que somos compatibles.

El abogado, el Dr. Rodríguez, se encargará de tener todos los papeles  para agilizar el proceso.

Afuera estará la ambulancia lista para llevarme a la clínica y le puedan realizar el trasplante, sigue las instrucciones del Dr. Rodríguez.

Con todo mi amor,

Clara

Ada entró a la ambulancia con Clara, que aún seguía viva pero inconsciente.

-¡Clara no permitiré que te vayas! haré lo indecible para que sobrevivas a esto, eres mi hermana no me hagas esto- lloraba Ada con desesperación.

Cuando llegaron a la clínica estaban Manuel, Mariella y el Dr. Callier esperándolas.

Clara fue trasladada a cuidados intensivos acompañada por Ada . La conectaron inmediatamente a una máquina de oxígeno y otra para controlar los latidos de su corazón.

Manuel, quien aún la quería se le acercó y agarrándole la mano con los ojos empañados le dijo:-Clara no tenías que hacer esto, discúlpame si te hice sufrir, no fue mi intención, no quiero que te vayas eres muy importante para nosotros.-

Ada no se movía del lado de Clara, a pesar de que sus lesiones eran severas, tenía la esperanza de que despertara.

Transcurrida una hora, el silencio se cortó con el sonido de la máquina que controlaba las pulsaciones del corazón.

-Enfermera, enfermera, está sonando el monitor- dijo Ada con nerviosismo.

– Las enfermeras llegaron y trataron de que el corazón  de Clara reaccione, llamaron al Médico, quien intentó en múltiples formas que reaccionara, hasta que paró y quedó todo en silencio.

El médico verificó la muerte física de Clara.

 Ada se aferraba al cuerpo de su amiga y no lo quería soltar. Manuel, con lágrimas en los ojos  le dijo: – Ada es momento de comenzar a preparar todo para el trasplante-

-No quiero, no quiero, ella va a vivir-decía Ada.

-¡Ada!, Clara está muerta y su deseo era que Mariella viva, no hay tiempo que perder-

El Dr. Callier ingresó a Mariella a la sala de operaciones, preparándola para el trasplante.

Mientras tanto ese corazón de Clara que ahora sería de Mariella, latía  esperando ese momento cúspide que tanto había deseado.

Fueron muchas horas de operación, al terminar el Dr. quitándose el gorro  se acerca a Ada y le dice:- Su hija está viva, mejor que nunca, pareciera como si ese corazón hubiera estado esperándola  para formar parte de su cuerpo.

Ada no sabía si sentirse feliz, culpable o triste, pero lo que si tenía claro es que si no fuera por su hermosa amiga Clara, hoy Mariella no estaría con ella.

Abrazó al Dr. Callier desfogando todo ese sufrimiento retenido tantos años dentro de ella.

-Ada, Mariella  estará internada unos meses en la clínica dependiendo de su recuperación .

Poco a poco  irá haciendo su vida normal, lamento la muerte de Clara, solo alguien con sentimientos tan nobles como ella haría algo similar-

Ada sabía perfectamente eso, Mariella tenía que saber lo que había sucedido pero aún no era momento de contárselo ya llegaría la oportunidad.

Ada se encargó del entierro de Clara, la maquilló y arregló como a su amiga le hubiera gustado lucir. Manuel, mientras tanto, esperaba que Mariella saliera de cuidados intensivos.

El entierro  fue muy solitario, solo eran Adelaida y Juan que habían trabajado con ella hasta ese momento, sin embargo Ada no dejó de estar un solo minuto al lado de ella hasta que su cuerpo desapareció hundiéndose en la tierra.

Mariella cumplía 18 años, ya  era mayor de edad, había sido un año muy difícil: una recuperación lenta, dolorosa y con mucha nostalgia por la muerte de su tía Clara. Ada no le quiso contar el detalle de la muerte de ella, no quería que Mariella se sienta responsable por ello. Lo que si tenía claro es que su tía tuvo un accidente y le pusieron a ella su corazón.

A pesar de la pena, sentía orgullo de tener parte de ella en su cuerpo.

Esa mañana Clara cumplía a 1 año  de fallecida, para Ada era muy duro irla a visitar, no le perdonaba el haberse ido de esa manera.

Comenzó a recordar cuando se conocieron, cómo fue su linda amistad, como para Clara era muy difícil  salir de sus penas del pasado.

Siendo tan hermosa e inteligente, no podía encontrar su felicidad, porque no se lo permitía, sentía que era poca cosa. De las decisiones que tomaba no sacaba un aprendizaje, sufría y cada vez se iba sumergiendo en su oscuro mundo.

Era la primera vez que iba al cementerio después de su muerte. Se arrodilló al lado del nicho de Clara y colocó unas rosas rojas en un jarrón.

-¿Por qué, por qué? ¿Quién te dio permiso para que lo hagas?,  la que tenía que irse era yo no tú, siempre te he amado como una hermana, eres una malvada, egoísta, víctima, depresiva, manipuladora. Te odio por lo que has hecho, ¡no me debiste dejar!, hasta para morirte tenías que hacer un aspaviento- decía Ada llorando y golpeando el césped del nicho.

Luego de la rabia regresó ese amor inmenso que le tenía.

-¿Quién soy yo para juzgarte?, no hubiera querido este desenlace, el venir a verte no solo es porque te amo, es para agradecerte ese regalo maravilloso que nunca olvidaré, ese Pacto de Vida.

-Eres lo más bello que conocí.

Sincera y sensible.

Noble e imperfecta.

Sola y madre al final.

Fuimos dos vidas paralelas que confluyeron

 por un mismo fin:  tú allá y yo acá.

¿Como superaré el duelo de tu muerte?

Sobre todo entendiendo tu razón, que fue solo tuya.

Gracias por dejarme a mi Mariella.

Gracias por conocerte y formar parte de nuestras vidas.

Perdóname por mi egoísmo de felicidad.

Mi corazón y el tuyo seguirán latiendo en Mariella para siempre.

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