PACTO DE VIDA – Capítulo I

La conocí en la clínica llevando a Mariella a su chequeo, había nacido con un defecto cardíaco congénito.

Parecía una diosa, una mujer de otro mundo, su belleza, su fineza al caminar y su manera elegante de vestir, me hacía pensar: -Me gustaría ser como ella, se le ve una persona exitosa y feliz. Seguramente debe tener un hombre exitoso y guapo a su lado-

Coincidentemente nos sentamos en el mismo sillón, en la misma sala de espera, pero íbamos a médicos diferentes.

Mariella en ese entonces tenía 12 años, había crecido en un abrir y cerrar de ojos ,a pesar de sus tratamientos constantes, era una niña llena de vida y por supuesto era, es y será lo más importante para mí.

La espera se convirtió en una eternidad, como si el tiempo se hubiera detenido pero para Mariella no, se movía de un lugar a otro, investigaba todo lo que había a su alrededor.
Yo estaba preocupada por esa mujer elegante y bella que estaba al lado de nosotros, los movimientos de Mariella la podrían incomodar.

Miré a Mariella y la cogí del brazo:-escúchame, acá no estás en casa, hay personas que están a nuestro alrededor a quien puedes estar incomodando-le dijo Ada fastidiada.

– No te preocupes-contestó la mujer elegante y bella.

– Discúlpala, es un poco inquieta y la verdad es que el pediatra se está demorando una eternidad- le dijo Ada.

– Miro a Ada con su hermoso rostro diciéndole:-así son los niños-

– A propósito mi nombre es Ada, mucho gusto- le dijo.

– El mío Clara- le dijo sonriendo.

Sus dientes eran muy blancos y perfectamente alineados, tenía una hermosa sonrisa la cual me daba confianza.

-¿Siempre vienes acá?, es la primera vez que te veo- le dijo Ana.

– Esta es mi segunda consulta es que el gastroenterólogo me dice que las náuseas, el reflujo y el dolor en la boca del estómago, son psicosomáticos, me ha hecho todo tipo de análisis y no hay nada- le dijo Clara.

-De repente estás pasando por momentos de mucho stress y eso te puede estar generando esos síntomas- le dijo Ana.

-Es que trabajo mucho y casi no paro en mi casa, soy abogado y manejo el área legal de una empresa transnacional y la verdad no me queda tiempo para mí- le dijo.

– Bueno yo te cuento que soy contadora y mantengo a Mariella yo sola, a pesar de que fue toda una sorpresa, es un regalo para mí- le dijo.

¿Y cómo haces?- le preguntó Clara.

-La tuve a los 18 años ,soy madre soltera, no hubiera podido salir adelante sin el apoyo de mis padres. Es una suerte contar con padres incondicionales como ellos- le dijo.

En ese momento sale la enfermera del Dr. Callier y dice: – La Sra. Ana Yépez-

-Clara me disculpas pero ya tenemos que entrar, un gusto, ojalá nos volvamos a ver- le dijo Ana.

-Por supuesto, un gusto para mí también.- le dijo Clara.

Ana ingresó con Mariella al consultorio del Dr.

-Sra. Ana, hasta ahora el corazón de Mariella está caminando muy bien, Ud. Tranquila, si todo sigue así Mariella va a llevar una vida normal como hasta ahora-le dijo.

-Y tu Mariella eres una chica afortunada, tú madre se preocupa mucho por ti y me alegra mucho verte tan bien- le dijo.

-Gracias Dr.- le respondió Mariella.

Nos vemos de aquí a tres meses -le dijo el Dr. Callier acompañando a Ana y a su hija hacia la puerta.

Al salir del consultorio, se encontraron con todo un alboroto , había una mujer en el suelo y la estaban cargando para colocarla en una camilla: ¡Es Clara!- dijo Ana al verla en la camilla mientras la llevaban a emergencias.

Ana se acercó a las enfermeras que se encontraban ahí y les preguntó:-¿Qué ha pasado?-

-La Srta. se desmayó en el consultorio del psiquiatra y el Dr. llamó a emergencia para que la internen, al parecer ha tenido una intoxicación de fármacos- le dijo la enfermera.

Mariella empezó a ponerse nerviosa y Ana lo notó , se hubiera querido quedar para saber qué pasaría con Clara pero prefirió irse por la tranquilidad de su hija .

Ana amaneció pensando en Clara , era una extraña para ella, pero su sensibilidad podía más quería saber cómo estaba.

Al salir del trabajo antes de volver a su casa paro en la clínica. Al ingresar vio a una de las enfermeras que el día anterior habían llevado a Clara a cuidados intensivos: -señorita buenas tardes soy amiga de la señorita Clara y quisiera saber si ya salió o sigue aún acá-le dijo.

-La señorita se recuperó rápido y se retiró hoy a medio día, al parecer fue su chofer quien la recogió- le dijo.

-La verdad es que me iba a dar su teléfono y justo yo entré al pediatra y al salir me encontré con todo el desastre, no tuvimos oportunidad de intercambiar números, ni de despedirnos- le dijo Ana.

-Yo tengo su contacto si quiere se lo doy para que Ud. misma la llame- le dijo la enfermera.

-Le agradezco bastante- cogiendo el papel con el número telefónico.

Ana esa noche después de rezar y acostar a Mariella, empezó a pensar en Clara:-¿Por qué una mujer tan bella quisiera acabar con su vida?-

Yo no me siento hermosa ni fea, pero muchos dicen que soy atractiva y que tengo buen cuerpo a pesar de que no hago mucho esfuerzo por ello. Me gusta vivir, valorar lo que tengo y agradecer por lo que recibo.

Mi vida nunca fue, ni es fácil , antes de tener a Mariella, era rebelde, insegura y creía que tenía la razón en todo. A Leandro lo conocí en la academia , me estaba preparando para ingresar a la facultad de contabilidad en una universidad de prestigio.

Él en cambio, era Argentino , sus padres se quedaban ese año y el siguiente regresaban a Buenos Aires. Quería preparase para ingresar en Argentina a la facultad de ingeniería civil, me gustaba mucho, cuando nos cruzábamos me ponía nerviosa era el chico más guapo del instituto.

Lo observaba de lejos rodeado de chicas atractivas, los chicos de la academia lo seguían en todo, era osado, de marcada personalidad y como tenía jale, pues para ellos ser amigos de él era una oportunidad de conocer chicas.

Un día yo estaba entrando a mi salón y me crucé con él como tantas veces pero me tropezé con un hueco que había en el camino , caí felizmente bien, pero todos mis libros se regaron por todos lados. Nunca imaginé que él se pusiera a recoger conmigo los libros y me preguntara- ¿estás bien?-

Le respondí nerviosa:- Si mil gracias –

-Siempre te veo por acá estás en contabilidad?- me preguntó.

– Si y ¿tu?- le dije.

-Yo estoy preparándome para ingeniería civil, mi nombre es Leandro , el tuyo? –

– Yo soy Ada-

-Te voy a venir a buscar acá para conversar, tengo una hora libre y me has caído muy bien-me dijo.

-Cuando quieras, a mí también me has caído muy bien-le contesté entusiasmada.

Desde ese momento Leandro no paró de buscarme, esperaba cualquier excusa para cruzarse conmigo y conversar.

Me sentía muy afortunada- el chico más guapo de la academia está interesado en mí , no lo puedo creer-pensaba.

Nuestros encuentros eran a escondidas, nadie sabía que estábamos juntos, hacíamos el amor , tratábamos de vernos con cualquier excusa ,eran momentos cargados de mucha pasión y deseo.

Y él me decía tantas cosas bonitas: -eres bella, siempre te estuve esperando, te amo y en un futuro quisiera casarme contigo-

Nunca me habían dicho tantas cosas románticas, lo veía y pensaba que estaba soñando era lo mejor que a cualquier chica le hubiera podido pasar y me estaba pasando a mí.

Tenía miedo de contarle a mis amigas que estaba con él, no quería que las cosas no se concretaran, como me había pasado en otras oportunidades.

Eran finales del verano y venían los exámenes de ingreso, para mí eran momentos complicados porque se definía si ingresaba o no.

Hablé con Leandro para no vernos las dos semanas antes de mi examen y luego vendría a buscarme para celebrar juntos mi logro.

Llegó el día del examen, estaba muy nerviosa las probabilidades de ingresar eran bien bajas de cada 10 postulantes solo ingresaba 1.

Salí del examen agotada, no estaba segura de haber ingresado ,fui a ver los resultados, no podía más con mi felicidad, ¡lo había logrado!

Me llamó la atención que Leandro no viniera, se suponía que me acompañaría en este momento.

Me encontré con Lucas, un amigo mutuo quien se había presentado a la misma facultad. – Ada ingrese- me dijo abrazándome efusivamente.

Le pregunté por Leandro, pero me dijo que tampoco lo había visto. Como estaba tan feliz, me sumergí en la vorágine de la emoción y por ese mágico momento olvidé a Leandro.

Había pasado una semana y la llamada de Leandro nunca llegó, comencé a tener cambios en mi cuerpo me sentía rara, comenzaron a darme asco los aderezos y los olores fuertes.

-Que extraño, nunca me ha dado asco nada, es más me encanta cocinar- pensaba.

Pasaban los días y me sentía cada vez peor, tenía náuseas y el no saber nada de Leandro me provocaba demasiada ansiedad.

Me tocaba menstruar esa semana, siempre he sido puntual, pero esta vez pasaron 2 semanas y no me venía el periodo.

Se me nubló la mente, se me pasó por la cabeza el poder estar embarazada. Por una conversación trivial con amigas me enteré que habían pruebas económicas para saber si estabas o no embarazada.

Fui a la farmacia y la compré, mientras leía las instrucciones mis pensamientos fluctuaban entre:

-¿Qué pasaría sí…? ¿Me lo hago o me quedo con la duda?-

Luego de tanta disyuntiva me lo hice y para mí pena o alegría salió positivo.

Mentiría si dijera que era feliz, sentía que el mundo se me derrumbaba.

Lo primero que se me vino a la mente fue buscar a Leandro.

Pero mi temor era tan intenso de: llamarlo, no ubicarlo, que me dijera cosas que no quería escuchar. Prefería quedarme sumergida en mi mundo de fantasía, que Leandro se pusiera feliz con la noticia y decidiera hablar con mis padres y pedirme en matrimonio.

Salí de mi nube mental y decidí llamarlo, su teléfono estaba sin servicio: -Que tonta he sido, ¿Cómo pude creer en sus promesas si él se regresaba a su país?, me dejé llevar por sus lindas palabras y por mi inexperiencia- pensé.

Mi cuerpo se comenzó a estremecer, comencé a llorar sin parar, sentía que me ahogaba en mis propias lágrimas, que se me iba el aire, una presión en mi vientre que me aterraba y no me ayudaba a entrar en razón.

Cuando comencé a tranquilizarme se aclararon mis pensamientos:

– me metí en esto porque quise, fui responsable de mis actos, tendré que informarle a mis padres -pensé.

Es como si de repente después de este torbellino confuso apareciera la tranquilidad y la coherencia.

Ensayaba lo que les diría y como se los diría, tenía mucho temor, me arme de valor, busque el momento y les dije: papá, mamá quisiera hablar con Uds.-

Mis padres me miraron desconcertados:-Ada esa seriedad, me está preocupando- dijo mi madre.

-Les quiero contar algo muy duro para mí y espero Ustedes me entiendan: -les dije.

Les conté lo que sucedió sin puntos ni comas.

Mi madre lloraba y me decía: -¿Cómo pudiste hacernos esto?-

-porque no confiaste en nosotros?- me decía mi padre.

-¿Qué hemos hecho para que terminaras en los brazos de quien no conocías bien?.-lloraba mi madre.

-Creo que mi ingenuidad y el no comunicarme con ustedes, el haber hecho todo en silencio, no haber confiado ni en mis más amigas – les respondí con lágrimas en mis ojos.

– y quien es este Leandro?- preguntó su madre.

– Como te dije, se regresó a Buenos Aires después del examen de ingreso y no me he podido comunicarme con él-

-¿Él ya sabe de la paternidad.?- me preguntó mi madre.

– No y la verdad no me interesa, si desapareció así, ¿cómo sería si le comento que estoy embarazada?- le dije.

– De repente puedes ubicarlo, hablar con él- respondió su madre.

-¡Mamá quiero que me entiendas!, él se desapareció ¿Qué gano llamándole y contándole?¿ Que se vea obligado a estar conmigo por el bebé?, prefiero encargarme yo sola- le respondí

-¿Cómo vas a hacer si recién empiezas la universidad?- le dijo su padre.

-Voy a buscar trabajo y con eso pagaré mis gastos- le respondí.

-Les voy a hacer una pregunta, puede sonarles como insolencia o irresponsabilidad, pero no lo es: ¿me podrían apoyar viviendo acá con el bebé hasta que mejore mi economía e irme a vivir a otro lugar?-

Tenía un temor enorme que me dijeran que no, tenían todo el derecho de hacerlo no era una obligación para ellos. Nunca imaginé lo que me respondieron: -hija mía te esperamos con mucho amor, siempre has sido y serás una hija maravillosa, creemos en tu fuerza y ese niño que llevas dentro de ti , será la luz que guíe tu camino, cuenta con nosotros- le dijo su padre con lágrimas en los ojos.

Su madre la abrazó con mucho amor y le dijo:-me da tristeza que tan joven tengas que asumir responsabilidades tan grandes, la idea de ser abuelos y criar a nuestro nieto nos da una gran felicidad- respondió su madre abrazándola y besándola.

Para mí lo que sucedió en ese momento marcó mi vida, el sentirme amada y apoyada por mis padres me hizo sentir muy afortunada a pesar de mis imperfectas decisiones.

Creo que para cualquier hijo sentir el amor incondicional de sus padres te ayuda a perder el miedo de lo que pueda suceder porque te brinda seguridad. Aunque no seas exitosa, madura y quizás hagas disparates, eres lo mejor para ellos y quizás te la creas y seas alguien especial en el futuro.

Creo que mi preocupación por Clara se debe a que la veo sola y con mucha tristeza.

Miré el contacto que me dio la enfermera lo agregué a mi celular y decidí llamarla.

(Continuará).

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