PACTO DE VIDA – Capítulo 2

Capítulo 2

-Alo , por favor con Clara-

-Un momento por favor –

-Alo- dijo clara

-Clara soy Ada nos conocimos en la clínica en la sala de espera, ¿recuerdas?-

-Claro que me acuerdo de ti estabas con tu hijita, que gusto que me hayas llamado y ¿Quién te dio mi número ?-

-Se lo pedí a la enfermera cuando me enteré lo que te  había sucedido, lo lamento mucho-

-No lo lamentes Ada, yo por mi ya no debería estar acá , la verdad me siento muy sola-

-Clara ¿ por qué dices eso?-

-Es una historia muy larga me gustaría contártela personalmente ¿Cómo estás de tiempo esta semana? ¿El miércoles tienes algo planeado?-

-Si podría pero en Miraflores por 28 de Julio ya que tengo un refrigerio corto-

– ¿Puede ser en el restaurant “Alma” que está cerca de ahí , a la 1pm?-

– Te llamo cuando esté cerca-

Cuando la vi ingresar al café todo lo que estaba a su alrededor desentonaba con su elegancia y belleza, era imposible que no voltearan a mirarla.

Me saludó como si me conociera de toda la vida y se sentó.

-Clara estás mejor que la vez que nos conocimos- le dije.

-Es que he retomado mis sesiones con el psiquiatra y me siento más tranquila-me respondió.

-Después que te fuiste me quede muy preocupada, por eso insistí en volver a buscarte-le dije.

-Gracias por preocuparte, pero la verdad es que mi vida nunca ha sido ni es fácil.

Me pareces una buena persona por eso creo que puedo confiar en ti y te voy a contar por lo que he pasado para que me entiendas.

Mi  familia siempre ha sido adinerada, desde niña nunca me dieron afecto solo dinero, yo era la segunda de tres hermanas y la más tranquila.

Mi madre, una mujer muy hermosa y muy insegura, al parecer no tuvo mucho amor en su infancia, ya que hablaba muy poco de mis abuelos, se vino a Lima a los 18 años a la casa de unos familiares , nunca los mencionó más .Para ella sus padres fueron sus tíos quienes la acogieron en su hogar para que concluya los estudios de secretariado acá en el Perú.

Por coincidencias de la vida termina siendo la secretaria y el brazo derecho de mi padre, un exitoso empresario que continuaba el manejo financiero de las empresas de su familia.

Se prendó inmediatamente de ella , no solo por su exorbitante belleza, sino también por su eficiencia, disciplina y honestidad, que hacían de mi padre una mejor persona.

El matrimonio de ellos  fue por muchos años estable nunca me di cuenta de que no lo era.

Mi pesadilla comenzó cuando cumplí 13 años, tenía cuerpo de mujer y de mis hermanas era la más parecida a mamá, comencé a notar que mi padre me miraba diferente, a veces me llamaba cuando  mamá no estaba , me hacía sentarme sobre sus faldas, sus manos tocaban mi trasero y lo acariciaba. Al inicio pensaba que era normal, pero fueron pasando los días y me llamaba con más frecuencia con la excusa de leerme un libro que sabía que me gustaba mucho. Sus  caricias comenzaron a ingresar a partes de mi cuerpo que ya no me gustaban, entonces un día me paré y le dije:-ya no quiero que me leas más cuentos, los puedo leer yo sola-

-¿No te gusta que papi te siga leyendo libros?-me dijo.

-No ya no papá ya estoy más grande-le dije fastidiada.

Su rostro le cambió completamente, ya no era el padre amoroso y engreidor, se había convertido en mi verdugo.

Ada la miraba fijamente y quería seguir escuchándola, pero le daba mucha pena verla como sufría contando su historia.

-Cada opinión, cada comentario, cada nota de la escuela, cada actitud mía eran juzgadas de manera muy negativa de parte de él, ridiculizándome delante de mi madre y hermanas. Me sentía sola e incomprendida-

Al parecer mi madre no sabía nada, aproveche un momento en que leía una revista en el sofá : -tengo que decírselo, es mi único puente de salvación, ella me ama, no dejaría que me pasara  nada-pensé.

-Madre no me siento bien, te quiero contar algo pero me da miedo decírtelo-le dije.

Mi madre dejo la revista y me miró con preocupación: -¿Qué te puede dar miedo hijita? ¿Por qué no quisieras que sepa? ¿Es algo malo?-

-Si madre es malo y triste- le dije.

-Tú sabes que yo siempre te voy a entender, sea algo malo o bueno-.

– Estoy atrapada, siento como si estuviera dentro de una pesadilla de la que no puedo salir-

Respiré profundo y llena de temor le dije:- mi papá ha estado tocando mis partes estos últimos meses con la excusa de leerme un libro, al inicio pensé que era un juego, pero luego me sentí tan incomoda que le dije con mucha rabia: – ya no quiero sentarme en tus faldas ya estoy grande-

A raíz de eso me empezó a tratar muy mal, buscando  mis defectos, creando historias sobre mí para dejarme mal delante de ti y mis hermanas-le dije.

Su madre la miraba asombrada, no creía lo que su hija le decía, consideraba que era parte de su adolescencia y  que estaba con el “complejo de Electra”.

-Clara mírame bien ¿estás segura de lo que me estás diciendo?, me parece que estás haciéndote ideas, ¿Cómo tu papá podría hacer algo así?- le dijo su madre mirándola con desconfianza.

-¿Mamá tú crees que te contaría algo así si fueran ideas mías?-le respondí.

– Clara lo que me dices me hace pensar que estás confundida, a lo mejor sería bueno sacar cita con un psiquiatra para que aclares tus ideas- me  dijo.

-Mamá si te lo dije es porque confío en ti , me da la impresión de que no me crees-le dije llorando.

-Clara por favor deja de llorar!! Déjame sola no quiero seguir escuchándote!!- Dirigiéndose a su habitación.

– Mamá no voy a ir a ningún psiquiatra me da pena que no me creas- le dije.

-Sal por favor de mi habitación , quiero estar sola- le respondió su madre.

-Pero….mamá me estás haciendo sentir mal, piensas que soy una mentirosa- le dije.

-¡¡Lárgate!!- cerrando la puerta bruscamente y gritándome.

 Sentía frustración e ira a la vez, mi cuerpo estaba helado por dentro, como si algo me doliera tanto que ya no lo podía sentir. Quería creer que mi madre me entendería y que las cosas se iban a aclarar ya no quería seguir viviendo esa pesadilla interna.

Había leído mucho sobre abusos sexuales era como un paliativo para mí, de esa manera racionalizaba mi problema y me dolía menos. Esa situación me llevo a  decidir  querer ser abogado.

Mi madre actuó como nunca pensé, le contó a mi papá y por supuesto el negó todo.

Me voltearon la torta, haciéndome creer que estaba equivocada ,me llevaron a un psiquiatra para que me pueda tratar, decían que era manipuladora y que creía en mis mentiras.

Me dolió tanto que mi madre no creyera en mí, era mi palabra contra el manipulador de mi padre.

Aguante hasta que cumplí 18 años y luego me fui a vivir con mi prima Claudia, hija de una hermana de mi madre.

Ella siempre me creyó, me apoyo, me mostró no solamente que era mi prima, sino mi mejor amiga.

Yo trabajaba en una cafetería por turnos y con eso me pagaba parte de la renta y mis estudios, más que nada mis gastos porque tenía una beca y me mantenía en el tercio superior para continuar teniéndola.

Los problemas con ella empezaron con Manuel ,un amigo mutuo de la infancia, estudiaba en la misma universidad con ella , no lo veía hacía años y fue a su departamento a estudiar, cuando nos vimos nos abrazamos con mucha emoción , fue un lindo reencuentro.

 A raíz de eso a Claudia la empecé a notar diferente, ya no conversaba mucho conmigo, estaba más reservada, cuando Manuel  iba a su casa y hablaba conmigo ella se fastidiaba y cortaba la comunicación diciéndole a Manuel :-Hay que seguir estudiando, sino no podremos acabar-

Manuel siempre fue muy llevadero y a pesar del mal carácter de Claudia la sabía llevar muy bien.

Es más en un momento pensé que él estaba interesado en ella y que quizás fueran pareja. Mi duda se deshizo cuando Manuel de la nada me llamó para invitarme a salir, me sentí muy incómoda y le mentí , no quería tener problemas con Claudia:

 – Manuel la verdad es que yo estoy saliendo con otra persona, para mi eres un buen amigo-le dije.

Manuel aparentemente no le dio importancia, pero se alejó no solamente de mí sino de Claudia.

Ella venía todos los días a buscarme llorando  porque no sabía nada de Manuel, la verdad me impresionaba verla tan consternada ,me preguntaba si yo sabía algo, no quería herir sus sentimientos , me incomodaba porque yo sospechaba cual había sido la razón de su alejamiento.

Habían pasado 2 meses, una tarde Claudia llegó muy alterada y me dijo: – eres de lo peor por tu culpa Manuel se fue ya me enteré de todo, él me contó que tú le diste alas y que cuando él quiso avanzar más tú le dijiste que se alejara de nuestras vidas-

-Pero….tú crees eso?-

-Si lo creo, cada vez que conozco a alguien sucede que esa persona coincidentemente se fija en ti y no en mi-me dijo.

-¿Y tú piensas que por eso yo les hago algo para que no se fijen en ti?-le dije.

– Bueno, te comento que a partir de mañana anda buscando donde vivir, te doy una semana para saques tus cosas-me dijo con desprecio.

-No podía creer como una persona se pudiera cegar tanto, la había considerado como una hermana pero al parecer su inseguridad pudo más que su cariño-

Me faltaban 3 años para acabar mi carrera y tenía que conseguir donde vivir, con Claudia compartíamos gastos, pero ahora estaba sola.

Decidí buscar otro departamento para compartirlo , ya que sola no podía asumir todos mis gastos. Por referencias conocí a Lidia una estudiante igual que yo que se dedicaba en sus tiempos libres al modelaje y le sobraba dinero para tener gastos adicionales.

Me aceptó como compañera de departamento y por ella es que ingrese al mundo del modelaje, me convenció para ir a un casting y me escogieron para el comercial, cuando me dijeron lo que me pagarían me emocione, a raíz de eso ya sólo me dediqué a modelar y a estudiar.

Éramos estudiantes pero teníamos todo lo que queríamos, como nos quedaba dinero extra logramos que un amigo mutuo nos invitara al club que frecuentaba con mis padres hace algunos años.

Ahí lo conocí : era físicamente perfecto, de cuerpo atlético, deportista y muy inteligente.

Todos los requisitos que cualquier mujer podría desear en una pareja.

Tomás era Gerente General de una empresa minera muy importante,  a mí me gustaba mucho el tenis y cada vez que iba lo veía jugar , era muy bueno en ese deporte.

Yo me vestía de punta en blanco, podía estar ajustada, pero mal arreglada jamás.

 A veces iba con Lidia y a veces sola dependiendo de mis clases de la universidad.

 Me había sentado en una mesa del restaurant para tomar  un jugo cuando lo veo  acercándose a mí, pensé que le acercaba a otra persona, -era a mí- pensé.

 – Veo que estás sola y yo también , ¿me permites acompañarte?-me dijo.

-Claro- le contesté.

Nos quedamos conversando tanto que  empezó a anochecer.

Lidia me había estado buscando y al verme con él decidió irse sola al departamento.

-¿Te cambias acá?- me preguntó

-Si ¿Por qué?- le respondí

-¿Te parece si nos cambiamos ,nos vamos a comer algo y tomamos un trago en algún lado?, me gustaría seguir conversando contigo-me dijo.

-En un momento lo dude, me daba miedo enrumbarme en una relación, el verlo tan atractivo me generaba dudas -¿será así con todas?, al final le di una oportunidad .

– Me parece bien- le respondí.

Nos fuimos a un bar de moda y mientras estábamos esperando a que nos atiendan pasaban muchas chicas y se le acercaban a conversar y a coquetearle, su comportamiento en ese momento era correcto, eso me daba seguridad. Además nunca he sido celosa, pero me sentía triunfante al lado de él.

Pasaron 6  meses y nuestra relación se hacía más intensa nos íbamos conociendo más, a pesar de que habían cosas de él que no me agradaban mucho , como :su inquietud de salir con sus amigos solo  de manera frecuente, sus viajes intempestivos de trabajo o sus excusas de no llegar a la hora para hacer algo juntos porque se le complicaban las cosas. Todo esto generaba muchas discusiones entre nosotros.

Su habilidad de voltearme la torta era increíble, luego de que él se había desaparecido 2 días y discutíamos, lograba hacerme sentir mal por reclamarle diciéndome: – siempre dudas de mi como si fuera un mentiroso, eso me hace sentir muy mal-

Pero por otro lado era muy cariñoso, me engreía mucho y estaba conmigo en mis momentos de melancolía y tristeza.

Me hacía sentir que la única persona que podía entenderme y aceptarme como era: independiente, vanidosa, de temperamento muy cambiante y celosa era él.

Yo sentía que nunca encontraría a alguien mejor  , por eso mi sumisión y mi dejar pasar las cosas me hacían tolerar esa difícil relación ( Continuará).

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