EL LLANTO DE LA INFIDELIDAD

Me levante de la cama,  nunca había visto todo tan sombrío, no había ruido, solo el sonido del reloj de pendulo que estaba al lado del comedor. Mire la hora eran las 4 am.

Fui al baño a lavarme la cara, al verme en el espejo vi un rostro que no parecía el mío. Me desconocía, mis ojos hinchados, en mi piel siempre pareja aparecía en mis mejillas un pequeño sarpullido que no se terminaba de ir.

Mis malas noches inacabables, llenas de lágrimas y desencanto. Mi hijo de 6 meses dormía al lado mío, su sueño al igual que el mío era intranquilo y ligero.

Daba vueltas, llamaba por teléfono,veía televisión y no lograba conciliar el sueño. De la nada me desvanecía en un sueño profundo.

Lo sentía llegar: mareado, oliendo a perfume , veía de reojo como se metía en silencio al baño para cambiarse y luego echarse en la cama a dormir sin dar ninguna explicación.

Cuando lo conocí fue un flechazo.  Era muy atractivo, alegre, divertido y con mucha personalidad.

Yo venia  de una familia disfuncional, mis padres ocupados con sus problemas , siempre muy criticada por ellos. La falta de afecto me llevaba a sentimientos de melancolía cuando estaba sola. Me conquisto diciéndome cosas lindas que nunca había escuchado, me contaba sus problemas más serios, me pedía que lo ayudara a ser como yo, quería tener una familia de verdad.

Nuestra relación no era sana, discutíamos mucho y sobretodo cuando no coincidíamos en formas de  pensar. Me enteraba por terceros de cosas que había hecho detrás de mí y al final terminaba escuchando sus razones , que en el fondo sabía que eran mentiras.

Justificaba sus actitudes pensando que cuando nos casáramos todo iba a ser diferente y él iba a cambiar por mi.

 Era muy  introvertida, crédula  y de pocas amigas, siempre fui la salvadora y trataba de agradar a todos: a mis padres, mis hermanos, mis amigos, girando siempre alrededor de alguien y así encontrando mi felicidad.

Mi aspecto físico era muy importante para mí, era lo que había cultivado con exhaustivo cuidado, era  lo que había aprendido.

Nos casamos y al año nació Cristobal, el ser Mamá me hizo madurar rápidamente.

Había pasado por alto muchas cosas, creo que ese fue mi error. Empezó con un Viernes tenía una reunión de amigos, llegaría tarde. Otro Viernes, tenía que trabajar. El siguiente lo llamó un amigo que se había accidentado para que lo ayude y fue.

Luego fueron los Sábados, se malogró el carro. El fútbol con los amigos, las llamadas telefónicas secretas, los regalos anónimos, los perfumes escondidos, los viajes de negocios.

Me fui apagando como una vela, necesitaba ese afecto , ese amor para seguir viva, mi amor de madre no era suficiente para estar bien.

Comencé a sentir que no me podía levantar, mi vida era más sueños que vida. Sentia el llanto de mi hijo al lado y quería atenderlo pero me ganaba el cuerpo.

Bertha, la niñera de Cristobal, trataba de hacerme sentir bien.

-Vamos Sra., haga un esfuerzo salgamos al parque con el bebé-

La escuchaba pero no le podía responder.

Dormía de día y me desvelaba en la noche, mi vida estaba invertida.

En una de esas noches de desvelo, vi una película de una mujer que pasaba por lo mismo que yo. Se levantó de la cama,  tomó al toro por las astas y decidió enfrentar a su esposo.

En ese momento vi una pequeña luz en mi sombrío panorama, tenía que enfrentarlo, total mi vida ya no era lo que había sido, era un despojo humano y a mi hijo lo tenía muy descuidado.

Decidí buscar ayuda psiquiatrica, me mandaron unas pastillas las cuales me hicieron sentir mejor.

Esa noche tome la decisión de encararlo, ya no podía seguir huyendo de mis problemas.

Hice lo indecible para estar despierta, llegó como a las 3 de la mañana, me paré al lado de la puerta y lo vi entrar. Descaradamente lo encontré con los zapatos en la mano.

Mi corazón latía a mil, ¿Cómo me pude engañar tanto tiempo?-

-¡Julian, no puede ser!, ¿Qué estás ocultando ?- le dije llorando sin aliento.

Julián me miró, no sabia que responderme, le seguía preguntando y no me respondía.

-Julián, por el amor a tu hijo dime la verdad no puedo seguir así – le dije subiendo el tono de voz.

Julián no me respondía , iba subiendo las escaleras sin responderme nada, mientras yo subía al lado de él mirando su rostro desencajado de no saber qué decirme.

-No se que decirte, no puedo responderte ahora-me respondió con preocupación.

¿Por qué no?, tú crees que no me he dado cuenta de que estás hace tiempo haciéndome lo mismo, llegas en silencio, te metes al baño y silenciosamente te echas a dormir con todo el desparpajo, ¡eres un cara dura!-

Con los gritos de ambos Cristobal despertó llorando, Bertha corrió a atenderlo. Mi corazón sufría más  cuando pensaba que mi hijo estaba sufriendo.

-Sabes, eres una celosa y escandalosa, mejor me voy, no quiero comerme tus rollos y menos afectar a Cristobal, siempre has desconfiado de mi, ¿para qué seguir contigo sino confías en mi?- me respondió molesto.

Si me hubiera querido ir , ya lo hubiera hecho hace tiempo. Paras todo el día durmiendo, en vez de tener a una mujer tengo un muerto al costado, ¿tú crees que alguien te va a aguantar así? , yo soy el único idiota que lo hace- me respondió.

Cogio una maleta, puso unas cuantas camisas, ropa interior, medias , sus productos de higiene personal la cerró y bajó rápidamente hacia la puerta.

-No te vayas por favor no me dejes así, no quería desconfiar de ti, te amo- le dije cayendo al suelo en un mar de lágrimas.

Bertha vino corriendo y me abrazó: -Sra. Ud. no tiene culpa de nada es él , ya no le ruegue, no la merece- me dijo.

No me atrevía, no quería afrontar quedarme sola. Lo amaba demasiado, pero demasiado mal.

Julián me miró haciéndose el interesante y me dijo: -voy a salir a pensar-

Me quedé llorando, sintiéndome de nuevo culpable , a pesar de tener muchas dudas respecto al comportamiento de él , pensaba que yo también había contribuido a esto: -De repente soy yo y no me estoy dando cuenta- pensé.

Regreso , como siempre en la madrugada, yo estaba despierta no podía dormir tenía que saber su respuesta para ver que iba a ser de mi vida.

-Julián, ¿Qué has pensado?-le pregunte con temor.

-He pensado que voy a seguir contigo, por Cristobal, por ti, no se que me pasa estoy desorientado, te necesito más que nunca- me dijo abrazándome fuertemente sin soltarme llorando de arrepentimiento.

A raíz de esa situación me sentí mejor:- a lo mejor por estar pendiente del bebé, lo he descuidado, me da pena, se siente solo,  lo voy a apoyar- pensé.

Julián empezó a llegar temprano, nuestra relación comenzó a mejorar, me sentía bien al ver que él también estaba feliz.

Habían transcurrido 3 meses y estábamos mejor que nunca, inclusive estábamos pensando encargar otro bebé el próximo año.

Era de noche, Cristobal ya estaba durmiendo, sonó el teléfono. Contesté y  me habló una mujer: -¿con quien crees que está Julian?-

-¿Quién Eres?- le pregunte.

-Esta aquí durmiendo conmigo mientras tú lo esperas-

-No entiendo nada…-le respondí.

Había colgado, solo se escuchaba el silencio del teléfono.

Inmediatamente llamé al celular de Julián. Lo que menos imagine es que me conteste la misma mujer: -Te he dicho que está durmiendo acá a mi lado. Cuando se levante le digo que lo llamaste-

-¿Por qué haces esto?- le pregunté .

-Eres una sonsa, hace años que está conmigo, pregúntale-me respondió.

Me petrifiqué, sentía náuseas, mi corazón latía con fuerza, se me iba el aire,  no podía llorar. Me eche en la cama y comencé a sollozar , en ese momento sentí una explosión interna que me hizo vomitar ese dolor de la traición, de la mentira que quería creer.

Era imposible , ya no había solución, tenía que afrontar una separación y un divorcio, todo esto ya no me hacía bien.

Le dije a Bertha: -prepara la maleta de Cristobal que nos vamos-

Cogí una maleta y empaque mis cosas. Nos fuimos a un hotel cercano a pasar la noche.

-Mañana llamaré a mi madre para ir a su casa, me imagino que no será fácil , le pediré el divorcio a Julián – pensé.

Julián me llamó arrepentido. Ya no era mi llanto sino el suyo, no iba a dar vuelta atrás.

Soy Penelope, una mujer que salió adelante después de haber vivido humillaciones e infidelidades. Curé mis heridas, salí adelante con mi hijo y sigo creyendo en el amor verdadero.

FIN

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